ESTVDIVNTES

Ilustre y Franciscana Cofradía del Santísimo Cristo de las Misericordias y Nuestra Señora de las Lágrimas

LUNES SANTO

"Mírame, Señor. Una historia real"

Estaba próximo a cumplirse el año, y en la conciencia del Hermano Mayor aquellas palabras retumbaban como una tormenta descargando con toda su furia. Le llegaron al corazón, y el propósito, durante todo ese tiempo, fue redimirse, redimir a una cofradía que se ponía en la calle con el título de “Misericordias” y que sin embargo el anterior Lunes Santo de Jaén, en un momento determinado, solo provocó frustración, desconsuelo y amargura en una mujer de avanzada edad. Fue sin querer, pero había ocurrido. Y llegaba la hora de la reconciliación con uno mismo.

Ocurrió no hace mucho. Era una ancianita asomada a su ventana de la vieja calle del vetusto barrio de La Merced, que ante la indiferencia de las autoridades, se ha ido llenando de casas desocupadas y personas mayores ávidas a veces del consuelo de la compañía y aferradas a la fe que siempre tuvieron, que en el atardecer de su existencia junto al recuerdo de lo que llegaron a ser, la mantienen casi como lo único que les queda, lo que les da firmeza para seguir adelante hasta el día en que Dios las quiera llamar.

La procesión iba ya de recogida y estaba a muy poca distancia de su templo. Y es en ese Jaén, en el de las callejas rancias, donde se producen las estampas más emotivas pero también donde las cofradías tienen que afinar su ingenio para salvar la suerte de antiestéticos cables aéreos, farolas que descollan de paredes desconchadas y estrecheces de balcones, antaño poblados de geranios y claveles y hoy desiertos. Y en el afán por evitar accidentes indeseables cuando se sortean tan importunos obstáculos, las hermandades han ido dotando a los pasos de mecanismos para que con el mínimo riesgo la procesión continúe adelante; y la Cofradía de los Estudiantes, obligada por las circunstancias, no ha sido menos.

Y fue ahí, junto a la ventana de la viejecita, donde el Cristo debía parar y se detuvo para proceder a la maniobra de girar la cruz, de modo que puesta la imagen de perfil, pudiera salvar la angostura de la calle y continuar la procesión. Y fue ahí, al ser la imagen girada, justo el momento en que estalló el trueno aterrador que rugió en la conciencia de toda una Junta de Gobierno en forma de lamento de un ser humano necesitado posiblemente de afecto y angustiado probablemente por una dolorosa soledad. En plena maniobra de giro, cuando las cornetas callaban y en el silencio respetuoso de las pocas personas que la orografía urbana permitía como testigos de la escena, la ancianita, en un susurro y mirando al crucifijo, exclamó: “Señor, ¿tú también me das la espalda?”.

Transcurrieron los meses; la nueva Semana Santa estaba próxima y llegó el momento de poner a la imagen en su paso con la decisión clara en la mente de los responsables cofrades. Había que cambiar el dispositivo, prepararlo de otra forma para que la imagen, cuando fuera preciso, girase hacia el lado contrario. Con la minuciosidad de siempre, el fabricano organizó todo no sin el lógico temor por lo que una modificación así podía suponer, pero se llevó a cabo.

Casi cuatro días después, la cofradía retornó a las calles de Jaén en una ansiada Semana Santa, y lo hizo a su manera, sin estridencias, sin más adorno que el de la propia fe ni más intención que la de anunciar las Misericordias del Cristo al que venera. Y de nuevo, ya cercana la recogida, en este mismo punto, en esa misma ventana, un año después estaba la misma viejecita asomada, espectadora quizá de otros muchos Lunes Santos. El paso arrió como era debido en el lugar indicado, y el capataz dio la orden necesaria para poder proseguir con el recorrido, -¡Girad al Cristo!- mandó. Un costalero bajo el paso ejecutó la maniobra y el Crucificado, el Señor de las Misericordias, con toda la unción de la que el talentoso imaginero y los siglos de devoción le han provisto, poco a poco fue perfilándose quedando finalmente frente a la ventana de la viejecita, cara a cara con ella, de cuyos ojos, aquellos que estaban avisados de lo ocurrido la Semana Santa anterior, vieron cómo comenzaban a brotar pequeñas perlas en forma de lágrimas.

La cofradía, tratando de hacer la caridad que no siempre consiste en dar dinero, sino en reconfortar a quien lo necesita, se había redimido, había puesto en la tristeza de una persona un poco de esperanza. Sin embargo, aunque ella no lo supiera, fue esa señora, anónima y desconocedora de lo que había provocado, quien llevó un poco de paz al corazón de esos cofrades.

Al año siguiente y en los posteriores, la ventana permaneció cerrada, y la casa vacía…

Relato ganador del premio relato corto Diario Jaén 2015.

CORTEJO PROCESIONAL

Los nazarenos que posesionan en la sección del Santísimo Cristo de las Misericordias visten la túnica que marcan los estatutos para esta sección y realizan la Procesión de Penitencia en completo silencio y guardando la compostura durante todo el recorrido. El cortejo de esta sección está formado por 3 tramos de hermanos de luz portando cirios tiniebla delante del paso seguidos por la presidencia de la Cofradía y por el cortejo litúrgico formado por los acólitos turiferarios y ceriferarios que preceden al paso del Señor.

Los nazarenos que procesionan en la sección de Nuestra Señora de las Lágrimas visten la túnica que marcan los estatutos para esta sección y realizan la Procesión de Penitencia en completo silencio y guardando la compostura durante todo el recorrido. El cortejo de esta sección está formado por 2 tramos de hermanos de luz portando cirios marfil y un tramo de mantillas portando cirios marfil con cantonera azul delante del paso seguidos por la presidencia de la Cofradía y por el cortejo litúrgico formado por los acólitos turiferarios y ceriferarios que preceden al paso de la Santísima Virgen.

Los pasos son portados por costaleros hermanos.

70 en el paso del Señor y 60 en el paso de palio.

En total son unos 450 hermanos los que realizan la Procesión de Penitencia.

Los tramos van separados por insignias de importante mérito artístico.

El orden de las insignias es el siguiente:

01

Cuerpo de nazarenos del paso del Señor

02

Cruz de Guía escoltada con dos faroles

03

Primer tramo de nazarenos con cirio

04

Bandera del Santísimo Cristo acompañada con dos escoltas

05

Segundo tramo de nazarenos con cirio

06

Guión del Grupo Joven acompañado con dos varas

07

Tercer tramo de nazarenos con cirio

08

Bandera del colegio de San Agustín acompañada con dos escoltas

09

Tramo de monaguillos

10

Presidencia de la Cofradía

11

Cortejo Litúrgico

12

Paso del Santísimo Cristo de las Misericordias

13

Cuerpo de nazarenos de la Stma. Virgen

14

Simpecado escoltado con cirio

15

Primer tramo de nazarenos con cirio

16

Sine Labe acompañado con dos escoltas

17

Segundo tramo de nazarenos con cirio

18

Libro de reglas acompañado con dos escoltas

19

Primer tramo de mantillas

20

Mater Dei escoltado por libreas con faroles

21

Segundo tramo de mantillas

22

Tramo de monaguillos

23

Estandarte de la Hermandad acompañado con cuatro varas

24

Presidencia de la Cofradía

25

Cortejo Litúrgico

26

Paso de Nuestra Señora de las Lágrimas

NORMAS PARA LA PROCESIÓN

La Procesión de Penitencia comienza en el momento en que el hermano sale de su domicilio revestido de la túnica nazarena y no concluye hasta la vuelta a éste vestido de igual manera tras haberla realizado. Los hermanos nazarenos, vestidos correctamente con el hábito nazareno, se dirigirán desde su domicilio a la iglesia por el camino más corto, completamente solos, estándoles prohibido hablar con nadie, debiendo observar, de forma muy especial, esta misma norma al regreso a su domicilio tras la conclusión de la procesión. El nazareno debe ser consciente de que revestido de la túnica nazarena se está representando siempre a la Cofradía en la calle. Si vuelve a su domicilio despojado de ella, deberá custodiar con respeto y discreción la túnica, el cíngulo y el escudo, por tratarse de los símbolos más queridos de la Cofradía.

Se desprenderán de toda joya o aditamento visible, pulseras, anillos (excepto el nupcial).

Los ojos no podrán ir maquillados ni las uñas pintadas.

Todo hermano nazareno está obligado a ocupar el sitio indicado en la Nómina de la Cofradía, aunque si está disconforme con el sitio asignado podrá formular su queja, con posterioridad a la Procesión de Penitencia, mediante escrito dirigido al Sr. Hermano Mayor, que propondrá a la Junta de Gobierno la resolución de cada caso.

Los hermanos nazarenos no deben olvidar en ningún momento el carácter penitencial y religioso del acto que realizan y la responsabilidad que les alcanza como partícipes de la buena imagen de fervor y compostura de esta Cofradía. Queda, en todo caso, expresamente prohibido reunirse en grupos antes o después de la Procesión de Penitencia, levantarse el antifaz en ningún momento, deambular por las calles, detenerse a contemplar el cortejo de otras procesiones o entrar en lugares públicos.

Durante la Procesión de Penitencia no podrán volverse hacia atrás, ni recibir ni entregar objetos, ni dirigirse por señas ni comunicarse con las personas que contemplan el paso de la Cofradía. No adoptarán actitudes o posturas no penitenciales y deberán ir siempre atentos a su pareja en el tramo y atendiendo a las instrucciones de su Alcalde de Tramo, del Vocal de Manifestaciones Públicas y del Fabricano General. En las paradas procurarán mantener verticalmente los cirios, varas e insignias. Queda totalmente prohibido arrastrar los pies y arrodillarse en las paradas.

Si algún hermano faltase al cumplimiento de las Reglas o de este Reglamento, el Diputado puede amonestarle, exigirle la entrega de la papeleta de sitio e incluso despojarle de su insignia, cruz o cirio y requerirle que abandone la Cofradía. Si el hermano nazareno discrepa de la actitud del Diputado, acatará la decisión de éste evitando la más mínima controversia, sin perjuicio de que con posterioridad a la Estación de Penitencia exprese su queja mediante escrito dirigido al Sr. Hermano Mayor. Éste dará traslado de la incidencia a la Junta de Gobierno, que resolverá en cada caso.

Queda totalmente prohibido realizar la Procesión de Penitencia sin el traje de estatutos completo o llevando calzado deportivo o de otro color que no sea negro. Si se incumple esta norma el alcalde de tramo correspondiente se verá obligado a retirarlo del cortejo procesional.

Recuerda asistir a la exposición de pasos y enseres y bolsas de caridad el Lunes Santo a partir de las 10:30h, y por supuesto, a la eucaristía preparatoria para la Procesión de Penitencia que se celebrará en la Parroquia de Ntra. Sra. De la Merced, el Lunes Santo a las 12:00h.

Los hermanos nazarenos deben acudir el Lunes Santo a la parroquia en las horas que marque la vocalía de manifestaciones públicas y que serán publicitadas adecuadamente por los canales y RRSS habituales de la Hermandad. Recuerde que sólo podrá acceder al interior del templo por las puertas indicadas a tal efecto por dicha vocalía.

Solo se descubrirán una vez estén dentro del templo, nunca en la calle. A su llegada deberán mostrar la papeleta de sitio y permitirán que les sea revisado el atuendo nazareno por los hermanos designados para ello. Se recomienda que nada más penetrar en el templo oren en silencio ante los pasos de nuestros Sagrados Titulares.

Los nazarenos cuidarán al máximo la corrección de sus túnicas, en aras de la mayor uniformidad del cortejo. Evitarán túnicas con el tejido pasado o descolorido, cíngulos manchados y, en especial, cuidarán de que el pantalón, en su caso, no asome por debajo de la túnica ni los puños de la ropa seglar por las bocamangas del hábito nazareno.

Los cirios serán entregados hasta las 16:45h. delante de la capilla de la Virgen de la Cabeza presentado la papeleta de sitio de hermano de luz.

Posteriormente se dirigirán a su tramo presentándose al Diputado absteniéndose de deambular por el templo, de sentarse en los bancos y de ocupar otra zona que no sea la indicada en su papeleta de sitio.

Una vez en la calle debemos mantener el mayor de los respetos hacia Nuestros Titulares, guardando silencio, no levántandose el caperuz y no hablando con conocidos que estén o bien en la fila o bien contemplando el desfile procesional.

Cuidarán de que no se corte la fila guardando la distancia marcada de uno a otro nazareno y atenderán con puntualidad las paradas o marchas que se hagan, por lo que estarán atentos al hermano que los precede. Siempre sigue las indicaciones de los alcaldes de tramo encargados de dirigir la procesión, y si tienes algún problema o necesitas algo no dudes en dirigirte a tu alcade que estará a tu disposición.

Le recordamos que la procesión no concluye hasta que Nuestras Sagradas Imágenes y todos nosotros hemos entrado de vuelta en la Iglesia de la Merced. No los abandones en mitad del recorrido y en caso de que, por desgracia, nos sorprenda la lluvia no abandones la procesión y sigue nuestras indicaciones en todo momento. Piensa que pasaría si todos hiciéramos lo mismo.