ESTVDIVNTES

Ilustre y Franciscana Cofradía del Santísimo Cristo de las Misericordias y Nuestra Señora de las Lágrimas

FIESTA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LAS MISERICORDIAS

En los primeros días de mayo, cuando la Iglesia celebra la Exaltación de la Santa Cruz, el Real Monasterio de Santa Clara se viste de luz y de esperanza para honrar al Santísimo Cristo de las Misericordias.

Los patios y jardines del convento, en plena primavera, parecen susurrar al alma de quien contempla: cada rosa, cada jazmín y cada pétalo es una oración viva, un gesto de amor silencioso. Con sencillez y cuidado, las hermanas clarisas recogen estas flores para engalanar la iglesia y el altar del Señor de Santa Clara, recordándonos que la verdadera devoción se construye con gestos humildes y corazón atento.

En este ambiente de recogimiento y belleza, el Señor nos invita a la contemplación de la cruz: un misterio de misericordia infinita, que acoge nuestras lágrimas, perdona nuestros errores y transforma nuestro dolor en esperanza. Aquí, entre aromas y colores, los cofrades y fieles caminan en silencio, acompañando a Cristo y aprendiendo de la sencillez, la entrega y la oración perseverante de quienes lo custodian.

La celebración de la fiesta del Santísimo Cristo de las Misericordias en este mes de mayo es una sinfonía de luz, vida y plegaria, donde la hermandad y la comunidad contemplativa se encuentran para alabar a Cristo con la pureza de un corazón sencillo y agradecido, y con la certeza de que cada flor, cada gesto humilde y cada oración elevan nuestras almas hacia la misericordia divina.

En los patios en flor, en la quietud del convento, en la mirada de los cofrades y en el corazón de las monjas, resuena la misma invitación: mirad la cruz, adorad al Crucificado, y dejaos transformar por su amor y su misericordia.