EL RETRANQUEO DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LAS MISERICORDIAS
En la penumbra del templo, el Cristo de las Misericordias ya en su paso entronizado, inicia su lento avanzar.
A cada paso, plegarias de humildad
y los hermanos forman un pasillo de cirios encendidos
que iluminan al Señor su caminar.
Se elevan cantos gregorianos,
música sacra que acompaña el compás
y entre sus notas se meditan sus llagas
y las palabras que en la cruz nos enseñará,
cada una un recordatorio del amor que redime
y salva a la humanidad.
El Señor avanza, majestuoso y humilde,
y los ojos del alma buscan la presencia maternal
la Virgen de las Lágrimas, ya en su paso de palio,
espera azul noche y estrellas,
al hijo que ya espera la ciudad.
El templo se convierte en vía dolorosa
donde cada cirio y cada mirar
tejen un manto de luz que guía
al Cristo al encuentro con María
preludio del Lunes Santo que está por llegar.











